
De vez en cuando los editores intentan que sus personajes tengan una profundidad lejos de la mediocridad con la que día a día imprimen en sus hojas. Esas ocasiones son contadas y cuando se hace bien resulta un producto más que satisfactorio. Personalmente, es algo muy meritorio coger un personaje ultra-popular y -generalmente- vacio y despojarle de sus "atributos clásicos" para contar una historia que merezca la pena.
Ya comenté el comic Dios ama, el Hombre mata, que iba por este camino. Coger a Superheroes y "quitarles sus poderes". Darles una vida normal, lejos de hechos asombrosos y/o increibles para que sus tribulaciones nos resulten cercanas, casi cotidianas.

Ahora le toca el turno a Magneto, o mejor dicho a Max Eisenhardt. Un adolescente judio que crece dentro del mismo huevo de la serpiente, la Alemania pro-Hitleriana. Que sufre la incipiente represión antisemita que lo empuja a huir a Polonia y vivir en el gueto de Varsovia. Para acabar por servir en el Kommando Kanada -aquellos judios que hacen el trabajo sucio para sus carceleros alemanes- del campo de concentración de Auschwitz. Todo relatado sin superpoderes. Pues no hay superheroes ficticios que se opongan a tal maldad real. Una demostración más de lo capaz que es el hombre de realizar las mayores barbaries a sus semejantes. A pesar que nada se represente realmente cruel, si se utilizan metáforas y recursos gráficos que no dejan lugar a dudas del Holocausto que está ocurriendo. Una novela gráfica que recomiendo a todos y especialmente a aquellos que reniegan de los superheroes.
El valor de esta obra -y tal vez su defecto por intentar abarcar demasiado y a veces dejar algo flojo el guión- es plasmar todo el Holocausto desde su inicio, "la noche de los cristales rotos", hasta el fin de la 2ª Guerra Mundial. Todo desde el punto de vista del sufrimiento de aquellos que no se creen lo que está sucediendo, por lo increiblemente malvado; o los que no pueden hacer nada pues carecen de la fuerza para oponerse.

Respecto a su protagonista, es un acercamiento más creible que lo visto en la pantalla grande en los X-Men de Bryan Singer. Donde un adolescente Magneto demuestra sus poderes delante de sus carceleros. Hecho que no trae más consecuencias a pesar de lo extraordinario. En cambio, este relato, solo en 2 ocasiones se hace referencia a las habilidades mutantes y de manera magistral para que ello no empañen el conjunto de la obra.
Un saludo desde la Oscuridad!.
Ya comenté el comic Dios ama, el Hombre mata, que iba por este camino. Coger a Superheroes y "quitarles sus poderes". Darles una vida normal, lejos de hechos asombrosos y/o increibles para que sus tribulaciones nos resulten cercanas, casi cotidianas.


Ahora le toca el turno a Magneto, o mejor dicho a Max Eisenhardt. Un adolescente judio que crece dentro del mismo huevo de la serpiente, la Alemania pro-Hitleriana. Que sufre la incipiente represión antisemita que lo empuja a huir a Polonia y vivir en el gueto de Varsovia. Para acabar por servir en el Kommando Kanada -aquellos judios que hacen el trabajo sucio para sus carceleros alemanes- del campo de concentración de Auschwitz. Todo relatado sin superpoderes. Pues no hay superheroes ficticios que se opongan a tal maldad real. Una demostración más de lo capaz que es el hombre de realizar las mayores barbaries a sus semejantes. A pesar que nada se represente realmente cruel, si se utilizan metáforas y recursos gráficos que no dejan lugar a dudas del Holocausto que está ocurriendo. Una novela gráfica que recomiendo a todos y especialmente a aquellos que reniegan de los superheroes.
El valor de esta obra -y tal vez su defecto por intentar abarcar demasiado y a veces dejar algo flojo el guión- es plasmar todo el Holocausto desde su inicio, "la noche de los cristales rotos", hasta el fin de la 2ª Guerra Mundial. Todo desde el punto de vista del sufrimiento de aquellos que no se creen lo que está sucediendo, por lo increiblemente malvado; o los que no pueden hacer nada pues carecen de la fuerza para oponerse.



Respecto a su protagonista, es un acercamiento más creible que lo visto en la pantalla grande en los X-Men de Bryan Singer. Donde un adolescente Magneto demuestra sus poderes delante de sus carceleros. Hecho que no trae más consecuencias a pesar de lo extraordinario. En cambio, este relato, solo en 2 ocasiones se hace referencia a las habilidades mutantes y de manera magistral para que ello no empañen el conjunto de la obra.
