Me encanta Furia de Titanes, la del año 1981. Sobre todo porque soy admirador del gran Ray Harryhausen y esta fue su última obra donde explota su talento al máximo. Sin ser un ejemplo de guión y ritmo tampoco me disgusta y siempre que la veo, la disfruto. Con toda esta herencia os aseguro que fui a ver la nueva versión con la mejor de mis esperanzas.




Las similitudes con ambas películas empiezan y acaban con el cameo del búho metálico.




La primera era una historia romántica, donde un héroe lucha por conseguir la salvación de su amor. Para ello cuenta con las armas que su padre Olímpico le da y otros pertrechos necesarios para su aventura, conseguidos a costa de su esfuerzo. Como recompensa de su lucha, obtiene a su amada. Que al fin y al cabo era el objetivo de toda sus peripecias.



En la segunda, Perseo, es una persona repleta de odio y que actúa movido por la venganza. Su origen de repudiado bastardo le pasará factura durante toda la cinta. Consigue sus enseres como regalos, sin que tenga que pelear por ellos. Tambien acepta la ayuda de extraños aliados que antaño fueron enemigos o, como poco, temidos (el enemigo de mi enemigo, es mi amigo) . Y si bien , en un principio, es reacio a aceptar alguna arma poderosa. Finalmente, la usará sin ningún problema. Resumiendo, una constante del cine actual norteamericano; el valor de la venganza. De su venganza, aún cuando la causa sea motivada por el mismo. Para ello, encontrará lícito usar armas poderosas que en un principio podrían suponer demasiado peligrosas y de origen más bien discutible. Lo mejor, su misión no acaba con esta aventura; se debe a salvaguardar el bienestar de todos y se convierte en Perseo, el Vigilante!.



A lo mejor lo volveremos a ver defendiendonos, no ya de los caprichos de los Dioses (poderosos) sino de los desvarios de falsas religiones o profetas.
Conclusión, me quedo con la versión antigua.
Un saludo desde la Oscuridad!.